El hotel Básico, que no sólo acaba de ser reconocido como el mejor del mundo en su categoría, sino que también recibió el Premio Travel and Leisure por su diseño de interiores, viene a ser una enorme caja de sorpresas para sus huéspedes: puestos de mercado con frutas, triciclos de carga como los usados en La Merced, sillas inspiradas en el mobiliario de las playas populares de Acapulco, entre otros muchos detalles parecidos que introducen al visitante en una atmósfera única e inesperada.

El creador de este interiorismo sin par, el mexicano Héctor Galván, explica: “El objetivo fue alcanzar el confort y la sofisticación sin falsas pretensiones. Construimos una atmósfera de vieja hospitalidad, recordando las playas mexicanas de hace 40 años”.

Agrega: “Como su nombre lo indica, el Básico se podría definir como un hotel normal, y es que en cuestión de diseño, siempre aspiramos a más y nos fijamos sólo en las tendencias globales, pero aquí la sencillez es lo que resalta.

El hotel parece un mercado público, un espacio federal. En todo caso es un espacio original y lo original es lo más auténtico; aquí la gente viene a ver y a disfrutar de lo que es México”.

El diseñador explica que su intención fue proyectar lo que denomina contracultura, en la que las tradiciones mexicanas marcan la pauta de los ambientes.

“Básico es un trabajo que me permitió reinterpretar mi cultura de una forma diferente, alejándome de los habituales estigmas sobre lo mexicano. Somos de muchas formas, pirámides y concreto, petróleo y Acapulco, devaluaciones y olimpiadas, escuelas federales y mercados públicos, oficios estelares básicos y colecciones magnificas de arte privadas; pero sobre todo, tenemos una naturaleza que lejos de acallarse se expande más allá de nuestras refinerías y de nuestros penalties fallidos”, expresa el singular creativo.

Héctor Galván debe de sentirse muy complacido por el Premio Travel and Leisure al que se hizo acreedor.



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